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LaDy_Paranoia

Acabo de abrir los ojos:

Acabo de abrir los ojos:

Estoy sentada en mi silla verde, apoyada en mi escritorio, frente a mi ventana, con mi luz azul, y todas mis cosas rodeándome. Han pasado 2 meses y medio desde la ultima vez.

Soy feliz. Tengo que decirlo.Nada funciona como yo quiero que funcione, todo está patas arriba. Sigo sin saber lo que busco. No se que pasará mañana, no se que quiero que pase... pero me da igual, soy muy feliz (a veces es posible que esté triste, otras veces estaré alegre, pero el balance es absoluta Felicidad). Nunca me lo había planteado así, pero me da lástima la gente que no tiene las cosas que la vida me ha dado (y no me refiero a las materiales) me refiero a todo el cariño que hay a mi alrededor. Y quizás yo no tenga lo que pienso que necesito tener… pero y que mas da? Si realmente no me hace falta para levantarme día a día y comenzar a sonreír! 

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No tenías que haber venido, te lo advertí, no iba a bajar a buscarte. Aun así no pude no hacerlo. Estás loco o que!, no puedes aparecer y desaparecer en mi vida de la noche a la mañana cuando y como te apetezca, solo por que tú te sientas mal. Te vi ahí, frente a mi, y por primera vez en mi vida no me alegré de verte. Aunque tampoco me sentí bien por no hacerlo.

El paseo por la playa fue difícil, primero por lo banal de la conversación, después por lo fría y “forzada” . Nunca me ha gustado dar explicaciones, y dártelas a ti estaba fuera de lugar. Tampoco me sentí orgullosa de que me vieras llorar, ni de sentir todo lo que sentí en ese momento (no había nada bueno para ti dentro de mi). El abrazo que tal vez necesitabas en ese instante, el que posiblemente vinieras a buscar, fue demasiado falso, al igual que el empeño por intentar recuperar todo lo perdido. ¿Crees realmente que hay solución? ¿Crees que somos los mismos amigos de siempre?. Yo estaba convencida de que había que pasar pagina, que era mejor no volver a cometer una y  otra vez el mismo error. Aun así, después de verte muerto de frío, de haber escuchado tus palabras, y habiendo leído tu “dame otra oportunidad” escrito sobre  el vaho del cristal que yo indiferentemente borré con tu pañuelo, no pude dejar de sentirme fatal… y antes de que volvieras a subir al coche, viendo tu cara de impotencia…, pensando en que tenias que conducir otra hora de vuelta a casa, pero sobre todo por que habías venido exclusivamente a hablar conmigo a las 12 de la noche, y te ibas sin conseguir nada y ya eran mas de las tres… necesité, de corazón, darte un verdadero abrazo.

Claro que te quiero, eso no lo cambiará nada ni nadie jamás; simplemente que tal vez, de ahora en adelante, las cosas no funcionarán igual.

Dejemos al tiempo que haga su trabajo, ¿de acuerdo?. Creo que los dos necesitamos dejar evolucionar nuestra amistad. 

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